La compañía Flybondi volvió a operar después de un parate técnico de dos semanas que dejó a miles de pasajeros afectados. La empresa reveló que una investigación interna detectó presuntas irregularidades en la administración anterior, al punto de hablar de maniobras con características fraudulentas que habrían comprometido el futuro de la aerolínea.

La nueva conducción sostiene que detrás de ese deterioro existía un esquema de gestión basado en información falsa presentada a los accionistas y en decisiones que terminaron perjudicando tanto a la empresa como a trabajadores, acreedores y pasajeros.

Según el comunicado oficial de Flybondi, la compañía identificó “una situación irregular de arrastre que generó inconvenientes en el funcionamiento de la compañía”. Esta situación motivó un impasse técnico y el inicio de una investigación interna para determinar responsabilidades en la gestión corporativa. “El objetivo es normalizar completamente las operaciones en el menor tiempo posible”, afirmó la empresa en el texto difundido.

La investigación fue impulsada por COC Global Enterprise, el grupo estadounidense propiedad del empresario Leonardo Scatturice que se convirtió en el principal accionista de Flybondi en junio de 2025 y que asegura haber inyectado ya u$s70 millones para evitar la quiebra de la compañía.

Según la empresa, cuando el fondo tomó el control encontró una situación financiera mucho más delicada que la informada por el management de entonces.

Esa diferencia comenzó a surgir durante el proceso de due diligence, cuya finalización está prevista para el próximo 31 de julio, y derivó en una auditoría interna que terminó cambiando por completo el rumbo de la aerolínea.